
Tengo la impresión de que cuando estudiamos nuestra genealogía no analizamos explícitamente la influencia de la religión en ella y que si lo hiciéramos nos ayudaría a obtener muchas respuestas.
Tendemos a tocar por encima el melón de la religión e incluso a pasarlo por alto cuando en realidad fue, y sigue siendo, un aspecto crucial para entender las personalidades y vicisitudes de nuestros familiares y antepasados y las nuestras, por ende.
La verdad es que me voy a centrar durante el artículo en aspectos negativos de la religión.
Y sé que las religiones tienen aspectos buenos, obvio, pero no voy a ensalzarlas en él.
En la mayoría de familias se transmite a la siguiente generación las ideas religiosas que mantienen los padres, estas, casi siempre, fueron copiadas de los abuelos, estos de los bisabuelos, etc. Hasta que una generación acaba con el ciclo, por decisión propia o por la obligación de adoptar otra religión.
En el caso de España (yo escribo desde aquí) hasta hace bien poco se imponía la religión católica por ser la dominante. Los ciudadanos (súbditos durante siglos) estaban forzados a profesar esta fe y eran fiscalizados por instituciones, parientes y vecinos que observaban, corregían y castigaban con más o menos severidad a quien se saltara las normas escritas y no escritas de la religión.
En la actualidad puedes compartir que eres ateo, agnóstico, que tu religión no es la hegemónica o que tu espiritualidad no encaja con algo organizado, aquí y en muchos países del mundo, sin que eso te cause una pérdida de derechos aunque eso no te garantiza no ser percibido por otras personas como raro, exótico o incluso como una amenaza.
Puede que no te persigan por tu fe, o falta de ella, como lo hacían hace tan solo unas décadas, pero sí que te discriminen y desconfíen de ti, así que tu disidencia religiosa te puede causar problemas.
Tu familia y tú habéis podido vivir vuestra fe o falta de fé con relativa normalidad, tranquilidad y paz. Ojalá.
Y también puede ser que tú o alguien allegado en su búsqueda espiritual acabe cayendo en alguna secta u organización con funcionamiento equiparable y la vida le cambie a ella y a los que la rodean de un día para otro debido a alguna de estas dinámicas de manipulación coercitiva: pérdida significativa de patrimonio, aislamiento, ruptura, consumo de sustancias, abusos sexuales y/o otros delitos.
Ojalá una religión ideal
La religión debería servir para dar consuelo, ofrecer respuestas cálidas y amables para sobrellevar los devenires de la vida… Y en muchas ocasiones ha creado monstruos y pesadillas.
La fe debería dar esperanza y tranquilidad… Y genera conflictos, peleas, guerras y genocidios.
La espiritualidad debería orientar y no imponer, celebrar y no castigar, abrazar y no ahogar, inspirar y no coaccionar.
Pero como no ha sido así, se han creado situaciones sistemáticamente conflictivas y muchas veces traumáticas, a las que te invito a prestar atención como las que se dan en la película «Los domingos» de Alauda Ruiz de Azúa.
La religión ha teñido la vida de las personas
En casi todas las épocas, regiones y familias se ha educado para asumir como propias ciertas creencias espirituales, muchas veces ha sido a base de un adoctrinamiento hecho con mucha persistencia y violencias diversas de mayor o menor calibre.
A demasiadas personas a lo largo de la historia se les ha obligado a comulgar con creencias que no les atrían, que no les aportaban o con las que estaban en desacuerdo y a participar en rituales (ceremonias, ritos de paso, costumbres) cotidianos o excepcionales para no sentirse excluidas y no sufrir represalias.
La religión ha impregnado la vida de las personas con rezos, plegarias, misas, bendiciones, supersticiones y eso lo ha hecho, sobre todo imponiendo unas directrices morales que dejaban poco margen de agencia a las personas, directrices que causaban muchos malestares emocionales (represión sexual, tocs, autoflagelaciones, sentimientos de culpabilidad, etc.).
Nuestra visión del mundo determina nuestras acciones
Y si esa visión está llena de restricciones y dogmas nos lleva a vivir situaciones impuestas, infelices e injustas por una falta de flexibilidad.
Nuestros familiares y antepasados han sido presionados para solicitar y recibir sacramentos, emparejarse con la bendición de la Iglesia, confesar sus pecados, asistir a misa con regularidad, ser monaguillos, apuntarse al seminario, ser curas o monjas, llevar lutos interminables que impedían socializar, etc. con el fin de ser percibidos como virtuosos, decentes y gente de bien.
En España las mujeres no casadas que tenían relaciones sexuales, por decisión propia o por abusos, sobre todo si quedaban encintas, eran señaladas por rebeldes, inmorales y pecadoras, a muchas se les usurpaba a sus bebés.
Algunas durante la Dictadura Franquista por lo anterior o por no ajustarse a las normas férreas de género eran recluidas a la fuerza en reformatorios del Patronato de la Mujer para encarrilarlas.
Se ha perseguido a los creyentes de otras religiones para que se conviertan o se exilien, se ha apalizado, asesinado, destruido hogares y violado en nombre de Dios, se ha torturado y quemado a personas por considerarlas brujas, se ha esclavizado a los infieles…
Se ha evangelizado a otros pueblos con tácticas manipuladoras y crueles (pienso en el trauma intergeneracional que padecen los hijos de aquellos que fueron arrancados de sus familias para ser «educados» en internados católicos en Canadá con el fin de imponerles otra cultura), se ha conducido a la cárcel a muchos por blasfemar o cometer una herejía, se ha repudiado o castigado a otros por no mostrar su fe adecuadamente…
Podría seguir, pero paro ya.
En nuestra genealogía tenemos a víctimas y victimarios por cuestiones de fe y merece la pena investigar sus discursos y sus experiencias para analizar qué consecuencias tuvieron en ellos y en otros, cómo nos ha impactado después a nosotros y cómo nos sentimos en general con eso.
Preguntas genealógicas sobre la religión que merece la pena hacerse
Para acabar, te propongo responder a estas preguntas…
1. ¿Algunos de tus familiares y antepasados han sufrido persecución por sus creencias religiosas o por la falta de ellas?
2. ¿Algunos de tus familiares y antepasados han inflingido violencias a otros por sus creencias religiosas o por la falta de ellas?
3. ¿Tu espitualidad en qué aspectos se ha visto influenciada por la de tus familiares? ¿Qué creencias y rituales mantienes que provengan de ellos? ¿Has tenido libertad absoluta y total para hacerte preguntas y encontrar tus respuestas?
4. ¿Qué lugar ocupa la religión y/o la espiritualidad en tu vida? ¿Estás feliz con ello? ¿Está tu familia bien con ello?





Hola, decirte q tengo 48 años y q mis padres sin ser católicos practicantes me llevaron a catecismo, tome la comunión con fé y la confirmación con dudas. Dejé la parroquia pq como le dije al cura: no estaba de acuerdo con el asunto d q el aborto y las relaciones sxuales fueran pecado. Años después estuve enferma y la idea de Dios me dió algo a lo q aferrarme. Ahora les digo q si m muero antes q ellos quiero una ceremonia católica y se quedan pasmados. Ellos me llevaron!! Es de risa.
Hola
La relación que tenemos todos con la religión tiene sus contradicciones y también evoluciones.
Puedes no ser religiosa, luego sí, o viceversa…
Pero sí que hay que reconocer que las ideas espirituales que nos comparten de pequeñas nos inflyen mucho.
Un abrazo
Hola, muy interesante tema.
Venimos de todo lo que has mencionado.
Uruguay es el país más laico y ateo de las Américas.
Y aquí creo si dices que crees o tienes una religión te miran.
En realidad a veces hay hipocresía con respecto a este tema.
Aquí tenemos ley de aborto, ley matrimonio igualitario, ley de eutanasia, etc.
En fin da para mucho este tema y si puedo encontrar algo te lo aportaré con buen grado.
En relación a la familia no conozco situaciones de persecución por ideas.
Saludos
Hola Ara:
Algo respecto a la religión tiene que ser conflictivo en tu familia, como en todas…
Al igual que en ideas políticas, sobre la sexualidad, la alimentación….
Los grupos no pueden mantener la unanimidad sobre un tema sin presión o manipulación.
Un abrazo
Te leo con gran interés y no puedo creer que con los años que llevo en esta materia, nunca le había dedicado espacio a este tema que abre la puerta a mucha investigación familiar. Me impresionó la mención de víctimas y victimarios y lo fuerte o sutil que pueden aparecer sin siquiera mirarlos por normalizarlos. Gran tema de reflexión. Muchas gracias
Hola Mónica:
Siempre hay temas genealógicos que se nos escapan y otros que abordamos superficialmente no adrede sino por la complejidad de hacer el análisis del árbol genealógico.
Y me alegro de que el post te haya interpelado.
Un abrazo