
Adoctrinar o educar son dos actos diferente pero a pesar de las diferencias están ligados y a veces cuesta desligarlos.
Todos tenemos creencias peculiares sobre algunos temas controvertidos, que no tienen sentido, que están equivocadas, que son polémicas, queramos admitirlo, o no.
Los padres traspasan a sus hijos muchas de sus creencias, queriendo o sin querer, sin esforzarse o ejerciendo mucha presión.
Los padres pueden abusar de la tutela legal que ejercen sobre sus hijos imponiendo ideas y actividades muy alejadas de la realidad y hasta perjudiciales para su bienestar físico y emocional.
Todos conocemos casos en que los progenitores enseñan a sus vástagos una visión muy sesgada de la vida que acaba aislando a las criaturas de otros familiares, de sus semejantes y de la sociedad.
Es verdad que hay padres con ideas singulares sobre determinados temas que son avanzados a su tiempo, early adopters, también los hay disidentes en algunos aspectos politico-sociales y llevan la contra en temas consensuados por el resto de ciudadanos (antivacunas, dietas con restricciones, no escolarización, no móviles, no televisión), decisiones cuestionables, debatibles, que no tienen porqué suponer un gran peligro para sus criaturas porque estas pueden estar sanas y socializar a pesar de que haya determinados riesgos.
No hay padres perfectos y ejemplares.
Lo que para unos padres está bien, para otros no.
Lo que para unas personas es normal, para otras una aberración.
Pero, pero, pero hay ciertas opiniones y acciones que los padres exigen replicar a sus descendientes que causan daños, daños irreparables a veces.
¿Cuál es el deber de los padres para con sus hijos?
Cuidarles (mejor o peor) para mantenerlos vivos y sanos.
Enseñarles habilidades (útiles o no) para la vida.
Transmitirles valores (positivos o destructivos).
En definitiva, educar.
¿Se puede educar sin adoctrinar?
Sí, aunque es inevitable transmitir ideas de algún modo equivocadas a nuestros hijos, se puede educar sin imponer ideas y costumbres que deformen la realidad, que aíslen, que traumaticen…
La clave está en la rigidez y la flexibidad.
¿Pueden los hijos disentir parcial o totalmente en asuntos que son importantes para los padres?
¿Pueden los padres adaptarse al talante y las ideas propias de sus hijos?
Si es que no, mal asunto.
Cada padre tiene ideas propias sobre la vida que puede tener muy naturalizadas y ser capitales para sí que pueden ser chocantes y hasta aberrantes para otras personas, incluidas sus hijos.
La sociedad evoluciona. Las generaciones cambian. Los valores se transforman.
Algunas personas calificarían de adoctrinamiento que un padre decida que su hijo seguirá una dieta vegana como él, a pesar de que una dieta vegana puede ser tan sana o insana como una dieta omnívora.
Otras dirán que adoctrinar es educar en el respeto a la igualdad y la diversidad de género y sexoafectiva y piden que a sus hijos no se les eduque en estas materias porque lo consideran «ideología de género». En algunas comunidades autónomas de España se ha implentado el pin parental para que los padres puedan negarse a que sus hijos reciban determinados conocimientos.
Se empieza así, luego se pasa a vetar profesores y libros (en Utah comenzaron censurando libros sobre feminismo, antiracismo y con contenidos LGTBIQA+ y se acabó vetando la Biblia por contenido “violento y pornográfico”).
¿Cuál es la línea que separa las religiones mayoritarias, las minoritarias y las sectas?
¿Qué ideas sobre dios/dioses, la fe y la espiritualidad son sanas, hacen que la vida tenga más sentido, acompañan y serenan? ¿Y cuáles son perjudiciales, conducen a obsesiones y privaciones y opresiones?
Pues para muchas personas ateas cualquier religión equivale a adoctrinamiento y para las creyentes es cuestión de las ideas que manejen, cada una pondrá un límite donde se sienta violentado.
Al respecto, hay dos series que me gustaría recomendar: «La casa de los secretos» (Netflix) y «La Mesías» (Movistar +), ambas son muy crudas, así que no son aptas para personas/momentos sensibles.
«La casa de los secretos» es una miniserie documental sobre una familia de la India que se ve inducida a hacer un sacrificio ritual en el que mueren todos sus miembros por las ideas delirantes del patriarca.
«La mesías» es una ficción de Los Javis ligeramente parecida a las vidas de las integrantes del grupo musical pop cristiano Flos Mariae. Es una oscura historia protagonizada por los supervivientes de una violenta madre de una familia numerosa, que creé hablar con dios y que aisla a sus hijas e hijo con la complicidad de su marido para que asuman sus ideas religiosas.
Ambas dan que pensar.
También os recomiendo ver documentales sobre grupos coercitivos como «Llamas gemelas» o «Wild Wild Country», ambas en Netflix para que tomes consciencia de lo fácil que puede ser caer en una secta, o algo similar, si estás en un momento vulnerable de tu vida, ¡anda siempre con cuidado con los dogmas!
Revisa si tus creencias proceden del adoctrinamiento
Quizás nuestros padres no han llegado a los extremos de los protagonistas de estos films, pero es probable que te hayan transmitido ideas muy sesgadas sobre el género, la sexualidad, la economía, la política, la espiritualidad o cualquier otro tema y si lo han hecho con violencia verbal, física o psicológica pues quizás sí que puedas hablar con todas las de la ley de adoctrinamiento.
Puede que te haya costado y aun te cueste deshacerte de algunas ideas, espero que acabes encontrando otras más realistas, más pacíficas, más relajadas, más flexibles.





Hola Mireia,
Yo he escrito dos libros: «Ocho abuelos inmigrantes», cuenta la historia de mis ancestros y los de mi esposa y «Darse cuenta» donde cuento mi vida.
Obviamente es un relato hecho con la subjetividad del autor.
Para acceder a una consulta desde Argentina, debería enviártelos.
¿Me podrías informar sobre el trámite a realizar?
Muchas gracias
Hola Hugo:
Veo que has rellenado el formulario de contacto, te respondo ahora mismo.
Saludos