
Las falacias en genealogía son un tema importantísimo que no me consta que nadie aborde nunca y es muy necesario poner este tema sobre la mesa.
En la era de las fake news, de las teorías de la conspiración y de las organizaciones lideradas por gurús que utilizan técnicas de manipulación coercitiva necesitamos ser críticos con el contenido que nos llega, incluido este, por supuesto.
En este post no me voy a centrar en las mentiras que nos cuentan algunos familiares para maquillar o soterrar pasados sucios ni en lo que circula sin cesar por Internet sobre orígenes de determinados apellidos y sus escudos (por mucho que me esfuerce en hacer campañas para combatir estos bulos, estos son más persistentes que yo).
Hoy quiero hablar de lo que algunos cuentan sobre la influencia del pasado familiar en la identidad y vivencias de las personas y lo quiero hacer porque es una de mis preocupaciones genealógicas más hondas en los últimos años.
«La idea de que la gente abandonará sus creencias irracionales ante la solidez de la evidencia presentada ante ella es en sí misma una creencia irracional, no apoyada por la evidencia».
George Lakoff
Lo primero es confesar que yo he sido la primera en caer no una, ni dos, sino bastantes veces en dar por buenas teorías sobre cómo analizar el árbol genealógico bastante cuestionables. Eran tan convincentes, eran tan rotundas…
Gracias a dos cosas: mi espíritu crítico y mis ganas de ahondar, leer y formarme más, he podido desmontar teorías simplistas y buscar alternativas con más sentido común y evidencia científica.
En cuestiones de psicología y crecimiento personal es muy necesario cuestionar las leyes o los transtornos que se basan solo en perpecciones, opiniones personales/profesionales y la moral de quien las emite y no en estudios serios vigilados por pares.
Las teorías cerradas como el psicoanálisis sobre las que se basan la mayoría de ideas sobre lo transgeneracional se han demostrado muy erróneas pero siguen expandiéndose porque se cuestionan poco.
Las constelaciones familiares que han seducido a tantísimas personas por lo impresionante que es ver a la gente interpretar personas, roles y conceptos y dejarse llevar por ellos se basan más en creencias personales de Bert Hellinger que en evidencias de la neurociencia.
Claro que soy consciente de que la ciencia tiene muchos sesgos, machistas o racistas, por ejemplo y que eso ha influido e influye en los planteamientos de estudios y en sus conclusiones (me acaba de venir a la cabeza los estudios sobre las personas altamente sensibles que fueron diseñados por la misma persona que dio forma a la teoría, teoría que no se ha sostenido con otros estudios), pero también sé que el método científico es necesario para que no nos cuelen tantas ideas terraplanistas sobre la vida.
Ojo cuidado con los síndromes
Se crean a menudo con mucha facilidad y suelen recopilar un montón de síntomas que interpelan a mucha gente porque son generalidades que todo el mundo siente que le pasan, como el síndrome del yacente.
Yo misma estaba fascinada con él y aunque había aspectos que no me cuadraban los aparqué hasta que ya no pude obviar que había demasiados detalles increíbles, hablé sobre ello en este post.
¿Y qué decir de los diccionarios de enfermedades que encontramos en libros e Internet?
En ellos encontramos como las metáforas del estilo: «Sientes que no puedes hablar» se convierten en dolencias del tipo: «Por eso te duele la garganta». La verdad es que te puede doler la garganta por muchos motivos y además que sentir que no tienes espacio para hablar puede derivar en un problema físico diferente, o en ninguno.
Convertir metáforas en causas de problemas físicos o mentales es muy irresponsable pero mucha gente no se da cuenta de eso.
Las personas somos muy susceptibles a ser engañadas.
Nos gustan las respuestas simples a problemas conflejos, nos reconfortan, nos alivian y por eso aceptamos este tipo de ideas.
Es inevitable asumir ciertas ideas inexactas, erróneas o fradulentas
Nos las van a colar con buena o mala fe, pero debemos protegernos de ellas para que no nos den más problemas.
Con estas líneas he querido inspirarte a ser más crítico, a contrastar fuentes, a acudir a más de una, a fijarte si detrás de una teoría hay pruebas o solo son suposiciones, intuiciones, valores o manías de aquel que la divulga.
Por cierto, si quieres analizar tu árbol genealógico por primera, segunda o quinta vez lo puedes hacer a mi lado las 3 primeras semanas de julio en la formación en línea El arte de analizar tu árbol genealógico.
No utilizaremos fórmulas matemáticas ni te propondré interiorizar dogmas, lo haremos bajo algunas premisas pero con mucha libertad.





Hola Mireia, comparto tus reflexiones.
¿Qué autores con enfoque científico recomiendas?
¿La Psicogenealogista Anne Schützenberger?
Hola Paola:
Recomiendo leer a Anne Anceli Schützenberger, por supuesto, pero dado que su base es el psicoanálisis hay aspectos de la teoría de la psicogenealogía que cojean.
Como enfoca los procesos de duelo, por ejemplo, está muy desactualizado.
Y respecto a autores que traten lo genealógico y lo transgeneracional con enfoque más científico no conozco, lo que hago es leer a todo el mundo que tenga una propuesta y leer/ver reportajes/documentales sobre neurociencia y epigenética.
Saludos
Hola! También hay que desarrollar flexibilidad de pensamiento, cuestionarnos incluso aquello que hemos hecho siempre de la misma manera, quizás porque no conocemos otra o me cierro a más posibilidades. El método científico puede ser limitante, más cuando la ciencia afirma que hay evidencias que escapan al juicio y la razón, hay cosas (muchas, de hecho) que simplemente son.
Hola Byrlly:
La flexibilidad siempre es buena, la apertura de mente también.
Como apunto en el post, la ciencia tiene sesgos, así que no todas sus conclusiones son certeras, pero al menos el método científico ofrece más garantías que lanzar teorías solo basadas en la imaginación o en la moral de determinadas personas.
Saludos