
¿Cuántas niñas buenas conoces en tu familia?
A mí no se me ocurre ninguna en la mía, pero sé que en otras existen y llaman la atención porque son las abanderadas de los valores de la feminidad que todavía se espera que las mujeres encarnemos, valores que para muchos son caducos y para otros fundamentales.
Niñas y mujeres que son agradables, dóciles, tranquilas, pacíficas, discretas, cuquis, solícitas, diplomáticas, recatadas… Como las 3 princesas Disney clásicas que he escogido como portada de este post.
¿Puede alguna mujer más ideal que Blancanieves, Cenicienta o Aurora? No lo creo…
Niñas y mujeres de 20, 30, 40, 50 años, y más, que obedecen a sus padres, hermanos, tíos y maridos. Siguen las normas, no discuten, son muy amables, hacen su trabajo remunerado y no remunerado sin rechistar…
Nunca han dado problemas de gran calibre a su familia y los de bajo se han resuelto en un plis.
Una niña buena no nace, se hace
Han sido educadas (más bien adoctrinadas) para ser unas niñas serviciales que crecen obedeciendo órdenes, satisfaciendo expectativas y se convierten luego en mujeres perfectas, casi tan perfectas como las inquietantes protagonistas de la película «The Stepford wives» protagonizada por Nicole Kidman (si miras el tráiler vas a querer verla).
Esas niñas y esas mujeres cumplen los roles de género tradicionales, no sin esfuerzo. Se las corrigió, con más o menos violencia, cuando hizo falta para moldearlas al gusto de los adultos y luego se las felicitó por su buen talante, o no, a veces se les exigió más y más sin grandes recompensas…
Una niña buena está entregada a su familia. Asume los ciudados de parientes dependientes. Es una potencial hija bastón de la vejez.
Algunas de ellas se sienten bien por encajar en el ideal, incluso sienten orgullo como las tradwives de Instagram y TikTok, pero muchas de ellas sienten malestares e inquietudes continuos. Se dan cuenta de que están interpretando un papel en su familia muy exigente que aunque tenga beneficios tiene bastantes desventajas y perjuicios.
¿Síndrome de la niña buena?
Algunos profesionales hablan de un síndrome, pero llamarlo así me parece problemático.
Ser una «buena niña» es un rasgo de personalidad y de comportamiento, no un problema de salud de mental reconocido y catalogado. Esta manera de ser podría conllevar muchas molestias emocionales, pero también podría comportarlas si sintiéramos presión por ser excelente en alguna otra área de nuestra vida: buena estudiante, buena deportista, buena madre… Y no hay síndromes para cada una de estas circunstancias.
Detrás de una niña buena podemos encontrar a una mujer cansada y hastiada, desconectada, harta de comportarse como los demás esperan para no alterar el status quo.
Esas mujeres quieren ser buenas personas, pero no a costa de mutilar una parte de sí mismas. Quieren que las quieran, que las aprecien y también poder protestar, negociar y poner límites y les resulta muy complicado porque no se las toma en serio o se las censura.
Cuando una de tus familiares es una niña buena de toda la vida, puedes amarla y odiarla, también tener sentimientos ambivalentes por ella.
Su personalidad te puede encantar e intranquilizar a la vez. Puedes ser de las personas que se aprovechan de su disponiblidad o puedes animarla a que exprese sus enfados y sus peculiaridades para que avance con la expresión de sus singularidades y límites.
¿¡Adiós a la santa, bienvenida esa diablilla!?
La verdad, cada niña buena puede evolucionar o mantener su personalidad, cualquier opción tiene un precio… Como todo en esta vida.




