
Me interesan mucho las personas críticas que aportan ideas y reflexiones para hacer del mundo un lugar menos rígido, más habitable para todas las personas.
Una de las personas que siempre me aporta con su visión es la pensadora Brigitte Vasallo. Aunque la mayoría de veces estoy de acuerdo con ella, a veces no, y está bien que así sea porque no se puede pretender que las personas que te influencian piensen igual que tú (puede ser que a ti eso te pase conmigo).
La Vasallo hace unos meses que ha publicado su último libro, «La fosa abierta», un ensayo en el que habla de la diáspora rural hacia las ciudades de nuestros padres y abuelos mientras cuenta su historia familiar.
Conocía su interés por estos temas en los últimos años porque la sigo en redes, incluso me puse en contacto con ella y compartí una de mis clases en línea, la de la Guerra Civil y la Dictadura y fui a ver su conferencia escénica «Queixa [Roma o Muerte]» en la que también se aborda la memoria personal, familiar e histórica. El libro todavía no lo he leído, pero sé que lo haré más adelante.
Como está de promoción me topé con un artículo que me llamó la atención. Este era el titular:
La memoria silenciada de los migrantes españoles tras el ‘milagro económico’ que vació los campos: “No tenemos árboles genealógicos; lo que tenemos son raíces”
Pues el larguísimo titular me incomodó y aquí me tienes contándote el porqué…
Raíces y árboles genealógicos
Los titulares pueden ser controvertidos, en busca de rage bait, aunque este ni de lejos lo pretendía. Solo a mí, que soy genealogista, me ha debido interpelar.
Leí todo el artículo para buscar el contexto de la declaración y en él la Vasallo explica que para hacer su investigación no le sirvió hacer su árbol genealógico, que «trató de emular este sistema» y «le resultó imposible por los múltiples cambios que había habido y la falta de registros».
Entonces pensé que como profesional de la investigación familiar, me gustaría decirle que un árbol genealógico no es un sistema, es un gráfico que resume un pedazo más o menos extenso de una genealogía.
Un árbol genealógico es una representación de un conjunto de personas relacionadas por vínculos familiares y/o de parentesco, no es la investigación sobre ellos.
Y mientras se busca información sobre esas personas y esas relaciones se puede tener más o menos dificultades por falta de documentación o falta de conocimientos sobre genealogía (por ejemplo, sobre cómo se heredaban y usaban los apellidos o cómo se puede acceder a determinados documentos o archivos.
Una investigación genealógica, más o menos amplia, con objetivos más abiertos o más concretos, es una búsqueda más o menos profesional de testimonios que demuestren parentescos y que ayuden a conocer biografías de parientes y antepasados.
Esta puede estar mejor o peor hecha y no tiene porque tener como fin tener una representación gráfica llamada árbol genealógico que resuma lo hallado.
¿Se puede tener interés por tus raíces y no hacer tu árbol genealógico?
¡Claro!
Puedes hacer genealogía sin acabar teniendo un esquema genealógico que ayude a situar las personas que formen parte de ella, pero te lo recomiendo por su utilidad.
Por otra parte, cuando dice que «Tal vez nuestra genealogía es lo comunitario. No tenemos árboles genealógicos; lo que tenemos son raíces, son rizomas, hay que imaginarlo de otras maneras” pienso en si se refiere a cómo representar esas historias.
Yo llevo años diciendo que podemos utilizar el concepto «red genealógica». La idea no prospera a la velocidad que me gustaría, pero sé que va calando (aunque no me den crédito he comprobado que hay escuelas que utilizan mi propuesta).
Las raíces, por cierto, son lo que tienen los árboles (y otras plantas), así que la metáfora a es casi la misma.
Y otra cosa: hay raíces y raíces: las hay muy hondas, y las hay visibles y reconocibles. Hay quien conoce las últimas y hay quien conoce una parte de las primeras.
Los descendientes de emigrantes y la genealogía
Todas las personas tenemos genealogía.
Otra cosa es desconocerla o conocerla mucho o poco.
En España no hay afición por la genealogía, así que la gente tiene un conocimiento vago de sus raíces o las presupone.
Hay muy poca gente que dedica tiempo a conocer su árbol genealógico, pero esa no es una consecuencia de la diáspora rural.
En EE.UU., que es un país construido por inmigrantes de todas partes del mundo, es el país en que más personas tienen como afición la genealogía.
En este país venimos de una Dictadura que censuró, construyó relatos falsos sobre el pasado y limitó investigarlo, luego una vez llegó la Transición democrática el lema fue «no mirar atrás» porque todo se nos puede torcer.
¿Cómo la genealogía podría ser popular con esos antecedentes históricos recientes?
En España vamos tan poco a poco con la investigación de la historia familiar, no por la diáspora, sino por la mentalidad.
Una mentalidad muy influida también por el uso histórico de la genealogía. La gente que presumía de árbol genealógico en siglos pasados lo hacía para justificar su poder, acceder a él o dejar de pagar impuestos.
La gente asocia árbol genealógico con antepasados ricos y/o nobles y no hace su árbol por provenir de personas humiles, hayan estas emigrado, o se hayan quedado en su tierra por generaciones.
Yo, faltaría más, reconozco que la emigración de padres, abuelos, bisabuelos… añade un extra de dificultad a una investigación por no poder hacer, quizás, búsquedas presenciales, pero es mal de muchos lidiar con la falta de documentación o con trabas en el acceso a archivos.
Otra cosa es que al emigrar no se registrara correctamente la identidad de una persona o esta se la cambiase.
Yo, que soy hija de una persona que salió de un pueblo de Segovia a buscarse la vida a Barcelona y que desciendo de varias generaciones de personas que fueron viniendo para mi ciudad en busca de trabajo desde diferentes puntos de la geografía española, tengo raíces.
Raíces por aquí y por allá (algunas más fáciles de rastrear que otras) y tengo árbol genealógico porque tenía y tengo interés en ellas y esto, es importante, tiempo.
Si hubiera tenido interés pero no tiempo, hubiera tenido que tener dinero para pagar a una genealogista como yo y eso hay economías que no se lo pueden permitir, lo reconozco.
¿Y tú? Tú también tienes raíces y puedes tenerlas reflejadas en un árbol genealógico, siempre que quieras.




