¿Cómo de presentista eres con tus antepasados?

¿Cómo de presentista eres con tus antepasados?

¿Has oído hablar alguna vez de presentismo?

Es una palabra que tiene más de una acepción: presentismo laboral, presentismo filosófico… Yo me voy a centrar en una de ellas: el presentismo histórico…

Un concepto que explica la tendencia a reinterpretar y explicar el pasado bajo la mirada y los valores del presente.

Presentismo es revisionismo

Los prejuicios presentistas son un sesgo bastante universal (algunas personas son más conscientes de tenerlo que otras) que nos hace reformular los asuntos del pasado moldeándolos con las vivencias y creencias de nuestro presente.

Al no conocer a fondo o no comprender del todo las costumbres y maneras de hacer y pensar de un determinado tiempo histórico no prestamos atención a detalles o a la totalidad de los hechos y como consecuencia los inventamos.

Tendemos a creer que la vida funcionaba, en otras décadas o siglos, más o menos como ahora y por eso acabamos metiendo la pata a la hora describir o valorar ciertos comportamientos o eventos.

El presentismo responde a ingenuidad, falta de contexto o a una voluntad expresa de manipular.

Nos cuesta entender ciertas actitudes y costumbres de nuestros antepasados, la verdad es que también de nuestros conciudadanos, pero eso no tendría que hacer que nos inventáramos el pasado.

Voy a poner un ejemplo flagrante…

Hasta hace nada el discurso sobre nuestras ancestras, las mujeres prehistóricas, era que recogían frutos y se quedaban en las cuevas a cuidar de la descendencia.

Esta teoría fue tomada por canon y se convirtió en un discurso muy, muy repetido que se utilizaba (y utiliza a pesar de haber sido refutado contundentemente) para justificar que determinados roles de género eran naturales, no culturales.

Es decir, durante décadas historiadores, antropólogos y demás creían que en la prehistoria las cosas eran igual que en su tiempo y esa creencia no les permitió interpretar los hallazgos arqueológicos correctamente y elaborar teorías más correctas.

En los últimos años comenzamos a ser conscientes de que las mujeres paleolíticas cazaban, es más, seguramente cazaban mejor que sus compañeros.

Algo parecido a lo que acabo de comentar puede pasarte con las vidas de tus antepasados, puedes dar menos importancia al parentesco espiritual (padrinos) o el nutricio (madres y hermanos de leche) del que tenía antaño, solo porque ahora es muy secundario, así que te conviene tener una mente abierta y observar el pasado desde diferentes perspectivas.

Apuesta por investigar el pasado, formarte en diferentes ciencias sociales y ser crítico, sí crítico…

¿Criticar el pasado es buena idea?

Pues sí.

Criticar el pasado no es presentista (el presentismo es inventar, no criticar).

Una cosa es aceptar el pasado tal como fue y otra no ser crítico con ese pasado.

Es necesario entender los marcos mentales de nuestros antepasados que les llevaron a pactar matrimonios contra la voluntad de los contrayentes, sobre todo de las mujeres, que les permitieron tener esclavos o permitir y hasta alentar invasiones, persecuciones y matanzas y eso no significa comulgar con sus acciones.

Ser crítico con el pasado nos ayuda a entender el presente y a prevenir que haya situaciones similares que vuelvan a ocurrir.

Eduardo Galeano nos dijo: «¿La historia se repite? O se repite solo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla».

Yo estoy de acuerdo con él.

Y por eso acabo de pensar en la película «La zona de interés» (The zone of interest, 2023) que nos enseña como una familia alemana vive su vida mientras se está cometiendo el Holocausto a la vuelta de la esquina.

Este film nos interpela especialmente ahora que se está cometiendo un genocidio en Palestina, genocidio que muchas personas justifican y otras tantas no parece movilizarlas.

Aunque hay asuntos que tuvieron amplio consenso en una determinada época no significa que ciertas práticas estuvieran bien.

La esclavitud, la misoginia, el colonialismo, las persecuciones religiosas, la lgtbifobia ya tuvieron sus críticos en cada época aunque fueran una minoría.

Los crímenes de lesa humanidad aunque no hayan existido como concepto hasta hace poco han estado mal siempre y criticarlos, no es presentista es una cuestión de humanidad.

No hay nadie que se escape de ser un poco presentista, así que reconocer que no somos objetivos, nos ayuda a serlo más.

Te animo a revisar los juicios y prejuicios que tengas sobre la historia y tus antepasados a la vez que eres crítico con todo ello.

¿Te reconoces presentista?
¿Qué crees que en el futuro reinterpretarán nuestro momento histórico?

4 comentarios en “¿Cómo de presentista eres con tus antepasados?”

  1. Gràcies Mireia, llegint els teus post sempre s’aprenen coses.
    Cuando he visto que hablabas de presentismo, e ignorando el término, intituitavemente pensé que era al revés de lo que explicas, es decir, pensé que quizás se trataba de ver cuánto presentes tenemos a nuestros antepasados en nuestras vidas. No sé si has tratado este tema en algún post, pero tengo cierta curiosidad por saber si hay algo escrito de ello.
    En cuanto al presentismo que nos cuentas, desde luego hay que releer la historia que nos han explicado, y transportarnos en la piel de nuestros antepasados para intentar, ni que sea aproximadamente, reproducir mentalmente sus condiciones de vida y entorno que vivieron.
    Saludos.

    1. Hola Esther:
      Me alegro de que te haya hecho reflexionar y respecto al asunto de tener presentes a nuestros antepasados, yo diría que no paro de plantearlo desde hace 11 años con casi todo mi trabajo de divulgación, pero le doy una vuelta a ver si puedo escribir algo más específico.
      Saludos

  2. Marco Alfredo

    Haciendo genealogía se encuentran sorpresas, cuando se mira y examina la documentación. Mi esposa es colombiana, Sus antepasados del siglo XVIII Ignacio Castañeda y Javiera Londoño en su testamento dispusieron que todos sus esclavos fueran liberados, ya que no tenían hijos. Cuando su esposo murió en 1766, ella en otro testamento ratificó esa disposición, por la cual cedió la parte más productiva de las minas Aventaderos del Guarzo para que las libertas y los libertos pudieran subsistir, bajo promesa de que mandaran a oficiar una misa por el alma de Castañeda y de ella cada año. También donó 8 mil pesos oro para que fueran repartidos entre las jóvenes pobres de Llanogrande, Marinilla y Rionegro. A su muerte, hubo pleitos para invalidar su testamento, alegando locura, pero el juez lo ratificó.
    También he visto escrituras notariales del siglo XVIII por los que se concedía la libertad a los esclavos en Medellín y Popayán. Así que no hay que hacer caso de la leyenda negra antiespañola que la anglosfera propaga desde hace más de 300 años.

    https://evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com/2011/09/24/dona-javiera-londono-la-primera-liberadora-de-los-esclavos/
    https://www.javiera.edu.co/docs/INSTITUCION/RESE%C3%91A%20HIST%C3%B3RICA.pdf

    1. Hola Marco Alfredo:
      Gracias por explicarnos este caso tan interesante.
      El tema de la leyenda negra más que presentismo sería propaganda y manipulación.
      ¡Qué peligro es manipular el pasado!
      Saludos

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