¡Que no se pierda el apellido!

¡Que no se pierda el apellido!

¿Te has sentido presionado o has presionado a familiares para que «no se pierda el apellido»?

Pues si es que sí, no ha sido una rareza, no es un hecho aislado, mucha gente pasa por eso.

¿De dónde proviene la precupación por la preservación de los apellidos?

Pues de que el apellido es casi siempre una herencia transgeneracional no patrimonial, que la mayoría recibimos de nuestros padres (algunas personas no, porque tienen apellidos que han creado expresamente sus progenitores, ya que en algunos países se pueden mezclar apellidos o le han sido impuestos unos ya existentes o nuevos porque sus progenitores son desconocidos).

Proyectamos en los apellidos nuestra pervivencia simbólica

Los apellidos que tenemos suelen coincidir con los de nuestros padres, abuelos, tíos, primos, bisabuelos… Nos recuerdan que pertenecemos a un grupo, a una familia, para bien o para mal.

Las parejas han sentido, y sienten, presión por tener descendencia y que además sea sangre de su sangre, porque los genes tienen que pervivir, al igual que deteminados valores, proyectos y patrimonios se tienen que mantener durante generaciones, eso incluye el apellido.

Un apellido es una parte importante de nuestra identidad, nos da personalidad por su significado etimológico, le damos un significado y no tener a nadie a quien legarlo puede dolernos personalmente, darnos igual o puede desasosegar a nuestros familiares que ven como parte de ellos no sobrevivirá.

Un ejemplo familiar: mis padres me han explicado como mi abuela paterna les animaba a buscar un hijo varón con el fin de que no se perdiera el apellido Nieto, aunque no fuera el suyo y además ser uno de los más comunes en España.

Durante décadas y siglos han sido los hombres los que mayoritariamente veían como el nombre de su familia perduraba.

Mientras, las mujeres teníamos poco que decir (hemos sido tuteladas por padres, hermanos y maridos), pero a finales del siglo XX las cosas empezaron a cambiar en algunos países, entre ellos España, y comenzamos a plantearnos que en caso de tener hijos en el seno de una pareja nuestro apellido podía ir primero, pero…

El apellido materno rara vez se está poniendo antes que el paterno

Antes del año 2000 el apellido del padre, en el caso de una pareja hombre-mujer, era el que se ponía por sistema primero a los hijos en común.

De 2000 a 2017 se ofrecía la posibilidad de pedir que fuera el de la madre antes, pero comportaba papeleo. Y a partir de 2017 tocaba a todas las parejas consensuarlo.

¿Qué ha pasado desde 2017?

Pues que el porcentaje de parejas que han puesto primero el apellido de la madre a sus hijos es muy bajo (aunque no se conoce cuál es exactamente, al menos yo no he encontrado datos oficiales que me parece que tendrían que estar disponibles fácilmente).

Si se buscan referencias en periódicos encontramos que desde 2017 hasta 2024 según unas fuentes es de 11.1 % y otras hablan de menos del 1 % (en algunos sitios se dice que es el 6 % pero la referencia no es España sino Nafarroa).

Sea menos de 1, un 6 o un 11 es realmente muy poco.

En España es casi sistemático poner a los hijos el apellido del padre en primer lugar.

Debido a la inercia histórica es de lo más habitual que hoy en día los hombres ni se planteen que su apellido pueda ser el segundo de sus hijos. La mayoría de ellos no hablan del tema por desinformación o porque teniéndola dan por supuesto que se mantendrá la costumbre patriarcal.

Y si su pareja le sugiere que quiere que el suyo vaya primero, piden que no argumentando que no es tan importante, que a ellos les hace mucha ilusión, que su familia se va a enfadar…

Y en el caso de seguir insistiendo en que el primer apellido sea el de la madre, algunos se cierran en banda al diálogo y exijen un derecho que ya no tienen.

Es importante saber que en caso de que una pareja no llegue a un acuerdo ninguno de los dos puede ir al Registro Civil y hacer lo que quiera. Va a ser un funcionario el que medie en ese conflicto.

Recomiendo escuchar el podcast «Un tema al día» de Eldiario.es titulado «La burbuja del apellido de la madre primero» en el que participé explicando en 1 minuto por qué llevar el apellido de la madre antes que el del padre no es algo moderno y además, no supone un problema para la investigación genealógica.

Y también que veas el monólogo de Henar Álvarez sobre este tema.

¿Me pregunto cuántos hijos ya de adultos cambian el orden de sus apellidos haciendo justicia a la falta de consenso, a unas costumbres y leyes injustas o por otros motivos.

Perder y encontrar apellidos

La verdad es que hay que elegir apellidos.

Al menos en España tenemos dos, en la mayoría de lugares del mundo solo se tiene uno…

Yo creo que si un apellido deja de utilizarse en una familia en realidad no se pierde, igual que en el caso de los nombres propios. Si un nombre ya no se hereda, si ya no impone a descendientes por costumbre, las personas que llevaron ese nombre no se borran.

No podemos acumular apellidos y nombres infinitos en nuestros documentos de identidad, aunque podemos actualmente tener dos nombres propios y crear nuevos apellidos compuestos.

Si sientes que has perdido un apellido, puedes estudiar cómo llegó hasta tus ascendientes y publicar un artículo o un libro, algo así sería una bonita forma de honrar tu patrimonio inmaterial.

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