
«Algunas personas que se identifican como poliamorosas han redefinido la idea de familia como un grupo elegido de personas que piensan de una manera similar en lugar de personas que pertenecen a un grupo debido a sus relaciones consanguíneas o conyugales. Estos grandes grupos -que tienen de cuatro a cincuenta miembros- se llaman familias, tribus o redes. Aunque el uso del témino <familia> se solapa con su significado para grupos de polifidelidad, la familia en este sentido es equivalente a la familia extensa».
Tristan Taormino
De un tiempo a esta parte estoy muy interesada en las no-monogamias, ya topé con él cuando escribí mi primer libro Nuevas genealogías. Cómo abordar el árbol genealógico en el siglo XXI, pero no me dio tiempo a profundizar en el tema entonces.
¿Cómo representar el poliamor o la anarquía relacional en el árbol genealógico?
Las no-monogamias son diferentes estilos relacionales que se basan en entender que no debemos establecer únicamente un vínculo afecto y/o sexual con una única persona a la que debemos exclusividad romántica y/o sexual.
Son una forma de entender y vivir las relaciones emocionales, afectivas y sexuales honesta y ética desde el punto de vista teórico que tiene dificultades a la hora de llevarse a la práctica, pero no muchas más que la monogamia convencional autoimpuesta.
En el post Las parejas de tu árbol genealógico ya dejé caer el tema, ¿cuántas parejas de tus familiares y antepasados censuras por no haber matrimonio de por medio?
Me dirás que no, pero seguro que mientes.
Soy consciente de las dificultades que tiene la gente en general para incluir en sus árboles a los primeros o segundos maridos de sus abuelas, como si hicieran algo malo al dar un lugar a esas personas y también sé que es casi imposible que aparezcan otros tipos de parejas que no estén bendecidas por el estado o la iglesia.
Ni rastro de novios, amantes, parejas de hecho, a no ser que estas últimas hagan referencia a personas que hayan tenido descendencia en común.
En fin, censura, mucha autocensura, y en ocasiones, poca transparencia y falta de honestidad.
Por eso reivindico una visión abierta de la genealogía y en la medida en que estemos capacitados para ello, una vida no-monógama. Si podemos querer a varios hijos, hermanos, amigos, ¿por qué no podemos querer simultáneamente a otras personas como parejas?
Para que investigues un poco más te recomiendo los dos libros fundamentales sobre el tema: Ética promiscua de Dossie Easton y Janet W. Hardy y Opening up. Una guía para crear y mantener relaciones abiertas de Tristan Taormino, ambos traducidos por Miguel Vagalume, responsable de Golfxs con principios, una web imprescindible para entender y reflexionar sobre el poliamor.

Seamos monógamos convencianales, poliamorosos, polisentimentales, monógamos convencidos, personas infieles, indecisos o anarquistas relacionales, reconozcamos que hay tanta diversidad a nuestro alrededor como la hubo en nuestro pasado familiar (aunque no tuviera nombre)y sobre todo, sobre todo, ¡no juzguemos!
¿Qué sabremos nosotros de los sentimientos ajenos?
La geometía polisentimental forma parte de nosotros, investiguémosla, representémosla, analicémosla
¿Eres no-monógamo?
¿Tus familiares y antepasados lo fueron?
Imagen: Enrique Domínguez




