
Mentir, mentimos todos, ¿y engañar?
Quizás, supongo, de algún modo también engañamos a otras personas, pero no tan a menudo.
Y eso es porque la mayoría sabemos que está mal.
Que si nos descubren vamos a hacer daño.
Sobre mentir y engañar
Sé que engañar es un sinónimo de mentir, pero para mí es algo más, es mentir a conciencia para obtener algo, un beneficio.
En una mentira se oculta un hecho, un pensamiento, una preferencia.
En un engaño se vende un relato, una personalidad, una identidad falsa a los demás.
Puede que se engañe para ser percibido como «persona normal», decente, ciudadano corriente o ejemplar.
Engañar no se hace para proteger aspectos privados de la vida personal, sino con uno de estos objetivos:
1. Mantener la ilusión de vida y/o identidad normal para poder esconder una realidad que supondría pérdida de privilegios, críticas o cástigos si surgiera a la luz.
2. Mantener la ilusión de un pasado convencional o ideal para tapar un pasado sucio, no convencial, no normado.
3. Conseguir el consentimiento (viciado) para algo a lo que otros no accederían si tuvieran toda la información.
En los engaños hay egoísmo y a veces manipulación
En un engaño lo que se oculta es algo importante, grave o fundamental de una persona, normalmente algo propio pero también puede ser de un tercero (en el caso de las filiaciones), quizás algo que haría que las personas que se tiene al lado se alejaran, se marcharan o repudiaran al farsante.
Revelar ese algo sería descubrir que ciertas personas son un instrumento que protege un modo de vida fuera de la norma, le sirven de tapadera o que otras personas tienen una identidad o personalidad bastante diferente a la oficial.
Haciendo genealogía te arriesgas a desvelar engaños
Sé que no todo el mundo cuenta con ello, pero descubrir un engaño colosal es algo que te puede pasar haciendo tu árbol genealógico.
En el manifiesto «¡Viva la genealogía viva!» digo que la genealogía viva es para valientes, lo redacté hace ya algunos años y lo mantengo.
Nunca sabes qué vas a acabar desvelando cuando te pones a investigar.
¿Qué verás escrito en un documento de archivo? ¿Qué revelará un test de ADN? ¿Qué descubrirás en hemerotecas? ¿Qué vas a leer haciendo búsquedas en Internet?
Lo mismo son detalles simpáticos o curiosos de la vida de tus parientes y antepasados como asuntos escabrosos.
Esta última opción puede causarte a ti, o a las personas con las que compartas la información, un alto impacto, quizás hasta una crisis vital importante.
Quizás tener acceso a un diario personal de un abuelo, de un padre o de una pareja te acerque más a su mundo interior o que en él descubras que tenía dos caras: una pública y una privada o quizás dos caras privadas, una de ella moralmente/éticamente reprobable.
Puedes descubrir detalles que desconocías de alguien que cambien la idea que tú tenías de este o varios familiares a la vez y que pongan ante ti una dimensión oculta de tu familia que haga que te preguntes cómo eso se ha podido esconder tanto tiempo.
¿Con qué clase de persona/s has estado interactuando tantos años?
¿Qué pasa cuando descubres una vida romántica o sexual no normativa y/o paralela, infidelidades, amantes, otra familia, espionaje, prostitución, pedofilia, enfermedades contagiosas o hereditarias conocidas, crímenes, violaciones, psicopatías…?
¿Qué pasa cuando descubres que alguien tan cercano tenía una doble vida?
Primero es un shock, luego toca asimilarlo.
¿Y qué pasa cuando descubres que tú u otro familiar fuisteis adoptados o fuisteis concebidos gracias a una donación de gametos o embriones?
Lo mismo.
En ambas ocasiones vuestras biografías cambian, a veces muchísimo.
Y comienzas a entender rasgos de tu personalidad o la de otros, cierta manera de relacionarte con la familia, ciertos acontecimientos, silencios, incomodidades, reacciones…
Descubrir que tu padre, tu abuelo o tu pareja fueron unos monstruos, unos depravados, unos manipuladores, unos interesados, unos cínicos es impactante.
Sé que muchas personas han estado semanas, meses, años o toda la vida, procesando la nueva información.
Darte cuenta de que no conocías a alguien importante para ti, y eso te incluye a ti mismo en caso de orígenes que no se han querido revelar, puede ser devastador, al menos durante un periodo de tu vida.
Cómo gestionar un descubrimiento impactante
Como puedas, francamente.
Descubrir que alguien no confiaba en ti, te ha menospreciado y/o te ha utilizado, puede mermar tu autoestima, puede llevarte a una depresión, a desconfiar de otras personas que no se merecen esas suspicacias…
Puedes estar mal una temporada.
Y con recursos y ayuda se puede superar.
Yo apuesto por compartirlo y airearlo, con personas de confianza, amistades, otros familiares, terapeutas, acompañantes…
Comparte lo que te ha pasado con personas que te escuchen, que te sostengan, que validen como te sientes y no lo minimicen e intenten que te olvides de lo que has descubierto.
Y haz algo con ello si te apetece.
Escribe si te ayuda: una canción, un poema, una novela, un cómic, una película…
Sobre todo, no proceses esto en soledad. Es lo que más daño te puede hacer.
Y para acabar…
Si quieres saber más sobre cómo lidiar en general con secretos familiares…
Tengo una clase en línea en la que profundizo en este tema.
Es esta: Cómo abordar los secretos familiares.






A mis 45 años le pregunto a mi Madre por qué me cambiaron mi nombre y me respondió: Vosbquisuste cambiar tu nombre.
Encontré a mi Padre en las redes sociales y le pregunté lo mismo, su respuesta fue: Vos quisite cambiar tu nombre.
Según ellos, pero despues de investigar mucho, encontré que mi «adopción plena» fue una apropiación de mi persona y de mi hermana.
Hoy estoy en una lucha solitaria para rectificar mi nombre y reparar mi identidad en un pais donde sigue vigente la adopción plena, que es muy dañina para el niño porque borra sus orígenes, ese pais es Argentina.
Es desgarrador saber que todo fue un engaño y que me hicieron responsable diciendo que yo quise cambiar mi nombre.
Los tíos de mi Madre hicieron todo a espaldas de mis padres. La tía era la hermana de mi abuela materna.
Hace un año atrás mi Madre me contó que el tío que fue el benefactor, y yo lo llamaba papá, quería abusar de ella, la tía a quien yo llamé mamá sabía todo esto.
Es un horror que las instituciones que deben defender los derechos del niño no lo hacen y además son instituciones que defiende leyes que ubican al niño como objeto.
Leyes que nacieron desde la Lay de patronato y de la dictadura cívico militar, leyes antiguas, que buscan tapar, engañar, borrar.
Los niños son los únicos perjudicados y sigue sucediendo.
Hola Verónica:
Es horrible borrar la identidad de una persona para imponerle otra por adultocentrismo y por fascismo.
Ojalá que no sintieras que en esta lucha estas sola, porque por lo que tú has pasado han pasado muchas, demasiadas personas y podéis daros apoyo las unas a las otras, a parte de recibir el apoyo de otras personas empáticas.
Un abrazo
Al descubrir engaños y sus dinámicas circunscritas en el ámbito familiar empiezas a identificar la presencia latente de los viejos trucos de manipulación a gran escala, es decir dirigidos a toda la humanidad (historia, religión, ciencia).
Hola Juanma:
Casi todo lo privado es universal.
Saludos
Hola. Lo que me pasó buscando información fue que lo que me había contado mi mamá sobre ella en su mayoría es mentira. No creo que sea engaño, pero hay cosas que no cuadran. Quedan huecos en la historia.
igualmente encontré documentos que muestran información que no creo que ella sepa. No me animo a preguntarle.
Hola María:
Gracias por compartirlo.
Espero que encuentres el momento propicio para poder hablar con tu madre de todo lo que has descubierto.
Un abrazo